Bus escolar amarillo en una carretera nevada entre pinos.
High School

Vivir un año como un estudiante canadiense más

El programa

¿Por qué un High School en Canadá?

Dos estudiantes haciendo kayak en un lago de British Columbia.

Canadá está entre los mejores países del mundo en educación. Sus escuelas tienen una reputación académica contrastada. Y están insertas en comunidades donde crecer tiene sentido.

Canadá ofrece algo extraordinario para un adolescente: seguridad real, naturaleza integrada en el día a día, un sistema educativo que confía en él y comunidades donde vivir ya es una ganancia. Esquí, bici de montaña, senderismo, océano: actividades que forman parte de la rutina y que moldean el carácter.

El High School es la forma más auténtica de vivirlo. Comparte aula con chicos locales, vive con una familia canadiense, elige sus asignaturas, camina solo al colegio. Forma parte de verdad de otro ritmo de vida. Y ese ritmo lo transforma.

Un año de High School canadiense aporta mucho más que inglés. Aporta autonomía real, carácter, hábitos sólidos y la seguridad de quien ha aprendido a moverse solo en un entorno extraordinario. Los estudiantes vuelven más maduros, más abiertos y con una mirada diferente sobre quiénes son y lo que son capaces de hacer.

Y nosotros llevamos años haciendo que eso ocurra bien. Desde aquí, desde dentro, desde Whistler.

El perfil

¿Está listo para el High School en Canadá?

A estudiantes de 13 a 18 años que están en un momento de crecimiento. Chicos con curiosidad genuina, que están listos para moverse solos y descubrir lo que son capaces de hacer.

Funciona especialmente bien con quienes buscan más autonomía, más estructura real, un entorno distinto al que conocen. Y con familias que sienten que ha llegado el momento.

Antes de proponer nada, analizamos juntos si este es el programa que encaja con tu hijo ahora, o si otro camino tiene más sentido. Esa conversación es la parte más importante de lo que hacemos.

Nuestro criterio

Cómo seleccionamos las escuelas y los distritos

Escuela canadiense con la bandera de Canadá y bicicletas aparcadas.

Trabajamos con los distritos que conocemos en persona y en los que confiamos.

Elegimos cada distrito con criterio propio. Buscamos comunidades seguras y sólidas, donde un adolescente puede moverse con autonomía real, y escuelas de calidad educativa contrastada que hemos visitado en persona. Entornos que forman parte de la experiencia: naturaleza, estaciones de esquí, islas, ciudades vibrantes como Vancouver o Victoria. Lugares donde vivir ya es una ganancia. Y distritos que trabajan directamente con las familias anfitrionas, sin intermediarios, con criterio y con responsabilidad real.

Cada año visitamos las escuelas, hablamos con los equipos de coordinación internacional y evaluamos cómo integran a los estudiantes en la vida real del colegio. Buscamos integración auténtica con estudiantes locales.

Lo que buscamos en una escuela:

  • Coordinadores accesibles y con criterio real
  • Integración genuina con la comunidad local
  • Oferta extracurricular viva: esquí, bici de montaña, deportes de equipo, arte
  • Comunidades de escala humana donde tu hijo sea conocido por su nombre

British Columbia es nuestra zona de presencia directa. Sea to Sky, Vancouver Island, Interior de BC, Rockies: los conocemos desde dentro, caminados, visitados, vividos.

Estudiantes jugando al futbolín en la sala común de su escuela.

El encaje

Cómo encontramos la escuela que encaja con tu hijo o hija

Empezamos con una conversación. Contigo, con tu hijo, o con los tres juntos.

Queremos entender quién es tu hijo: cómo aprende, cómo se relaciona, qué le activa. Si se mueve mejor en una comunidad pequeña de montaña, en una isla, en una ciudad vibrante. Si su año va a girar alrededor del esquí, la bici, el deporte de equipo, el arte o simplemente crecer en un entorno nuevo.

Con eso construimos la combinación de escuela, zona y familia anfitriona hecha para él. Solo para él.

La convivencia

La familia donde va a vivir

Estudiante jugando con los niños de su familia anfitriona en el salón de casa.

Tu hijo llega a una familia canadiense real que lo espera. Con una habitación preparada para él.

Las familias anfitrionas las selecciona el distrito escolar con criterios estrictos. Nosotros las conocemos en persona: sabemos cómo viven, cómo son, qué hacen los fines de semana. Y con ese conocimiento aconsejamos y orientamos para encontrar la que mejor encaja con tu hijo.

Las familias que trabajan con Atypical integran de verdad. Cenan juntos, lo llevan a esquiar el fin de semana, lo incluyen en sus planes, en sus viajes, en su vida. En muchos casos los estudiantes empiezan a hablar del padre canadiense, de la madre canadiense, del hermano canadiense. Así, con esas palabras.

Hay familias anfitrionas que después han viajado a México o a España a visitar a los chicos que acogieron. Eso no está en ningún contrato. Ocurre porque la relación se convierte en algo real.

Anna McRae, una de nuestras familias anfitrionas, lo explica mejor que nosotros.

Anna y Scott, familia anfitriona en Pemberton, hablando de Atypical.

Anna y Scott

"Probé primero con mi hijo. A los dos años repetí con mi hija. Con eso lo digo todo."

Gemma Gaseni · España · 2022 y 2024

Dos esquiadores ante los anillos olímpicos en la cima de Whistler.

El acompañamiento

Cerca cuando hace falta. Siempre

Vivimos en Canadá. Y eso lo cambia todo.

Tu hijo llega a un país nuevo, pero ya nos conoce. Nos ha visto en las reuniones previas, ha hablado con nosotros, sabe quiénes somos. Cuando llega aquí y nos ve, hay alguien familiar. Alguien que habla su lengua, que conoce su historia, que sabe cómo se llama y qué le gusta.

Hacemos seguimiento real durante todo el año: con la escuela, con sus resultados académicos, con su integración en el aula. Con la familia anfitriona, para asegurarnos de que la convivencia funciona y tu hijo se siente en casa. Y con él directamente, para saber cómo está de verdad.

En los distritos más cercanos organizamos salidas con los estudiantes: días de esquí, de bici de montaña, comidas juntos. Les aconsejamos qué equipo comprar, qué lugares descubrir, qué grupos y actividades encajan con ellos. Les ayudamos a sentir Canadá de verdad, no solo a vivir en él.

Eso reconforta a las familias. Y sobre todo reconforta a los estudiantes.

Y cuando hay un momento difícil (una adaptación, un cambio, cualquier cosa que requiera nuestra intervención), estamos aquí. En persona si hace falta. Ese mismo día.

La transformación

Qué cambia en los estudiantes

Lo que más describen las familias al volver no es solo el nivel de inglés, aunque mejora de forma visible y fluida.

Es otra cosa.

Vuelven más seguros de sí mismos. Con hábitos de estudio más sólidos. Con capacidad para organizarse, para resolver, para decidir. Con una mirada diferente sobre su propio entorno y sobre quiénes son.

Ocurre porque el contexto lo hace posible. Eso es Canadá. Y eso, sencillamente, no se aprende en ningún aula.

"La tranquilidad que sentí fue como si hubiera tenido familia viviendo cerca de mi hijo."

Pimpa Ferrer · España · 2023

"En todo momento nos hemos sentido acompañados en esta aventura, que sin duda, repetiríamos."

Evangelina Sala · México · 2026

Cada experiencia es distinta. La duración y el coste dependen de tu hijo, del distrito y del momento. Esto es lo que puedes esperar como referencia.

CAD 13.000-30.000

Duración: 4 meses, 5 meses o año completo. Desde CAD 13.000 (4 meses) hasta CAD 30.000 (año completo).

¿Buscas otra experiencia?

Otros programas

El siguiente paso

Cuéntanos cómo es tu hijo o hija y buscamos juntos la escuela que encaja con él

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